Martes, 24 Marzo 2026 21:12

El historiador Antonio Moreno señala que a Trump le interesa debilitar la cohesión europea

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  • El director del Departamento de Historia Moderna e Historia Contemporánea de la Complutense, analiza la actualidad europea en la conferencia que pronuncia el día 26 de marzo, a las 19:00 horas, en la Casa-Museo León y Castillo de Telde

 

Las Palmas de Gran Canaria, 24 de marzo de 2026.- El catedrático Antonio Moreno, director del Departamento de Historia Moderna e Historia Contemporánea de la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense, analiza la actualidad europea en la conferencia que pronuncia el día 26 de marzo, a las 19:00 horas, en la Casa-Museo León y Castillo de Telde, en el marco de la XVIII edición del Curso de Historia de Relaciones Internacionales que hasta el día 27 tendrá lugar en dicho centro dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario.

Bajo el título ‘Europa en la encrucijada’, Moreno, que ha sido coordinador de Estudios del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo entre 1996 y 2000, colaborando en diversos grupos de trabajo vinculados con las instituciones comunitarias, centrará su intervención en varias claves historiográficas para comprender la Europa actual.

Un panorama marcado por la inestabilidad

Moreno compara la situación actual del continente con la década de 1920: “Es una era de incertidumbre, pero también de impotencia. Europa atraviesa un momento de fragilidad en el que se han debilitado pilares antes consolidados, como consecuencia de la desafección ciudadana, la crisis de la democracia y un contexto internacional cada vez más complejo”.

En este sentido, el experto subraya que la Unión Europea no fue diseñada para desenvolverse en un escenario sin reglas: “No está pensada para un mundo regido por la ley de la jungla”. Esta situación, añade, ha derivado “en una cierta pasividad institucional y en una limitada capacidad de respuesta ante los desafíos globales”.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa emprendió un proceso de reconstrucción basado en la cooperación: “partíamos de la necesidad de unas normas internacionales, del desarrollo de valores y de una sociedad internacional”, explica Moreno. “En el contexto de la Guerra Fría, la integración europea se asentó sobre una cultura política antifascita en Europa occidental, mientras que en Europa del Este predominó una tradición anticomunista, generando tensiones persistentes”.

“Como decía Borrell, somos omnívoros en un mundo de carnívoros”, recuerda Moreno. El catedrático reconoce que “el actual escenario multipolar ha erosionado normas internacionales, provocando crisis económicas y favoreciendo procesos de desglobalización, afectando negativamente a la posición de Europa”. A ello se suma un declive demográfico y económico que alimenta una creciente sensación de vulnerabilidad. En este contexto, Moreno señala que figuras como Donald Trump han mostrado interés en debilitar la cohesión europea.

“Las relaciones con Estados Unidos han sido históricamente complejas. Mientras que las administraciones demócratas han tendido a reforzar los vínculos con Europa, las presidencias más nacionalistas -principalmente republicanas- han adoptado posiciones unilaterales, relegando a los aliados europeos”. Es en estos momentos cuando, según Moreno, “los europeos oscilamos entre la alarma y la condena, sin lograr anticiparnos ni actuar con eficacia”.

Retomar el camino europeo

Ante este panorama, Moreno aboga por profundizar en la integración como vía de adaptación a un mundo cambiante. “Europa es más fuerte de lo que sus líderes creen”, afirma, defendiendo la necesidad de proteger la democracia, las instituciones y el modelo social europeo.

Asimismo, insta a redefinir la relación con Washington desde una posición más autónoma y creativa, superando dinámicas de dependencia. Incluso plantea la posibilidad de una “refundación” europea que permita avanzar a los países que deseen profundizar en la integración sin quedar bloqueados por las divergencias internas.

“Para tener una voz en el mundo, para ser una economía más integrada, para ganar competitividad y mantener nuestro modelo social…”, enumera. No obstante, concluye con una advertencia: “el proceso de integración europea es más un camino que recorrer que un punto de destino”.