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Lunes, 15 Junio 2026 17:37

El historiador Pedro Henríquez arroja luz sobre los graneros colectivos empleados por las poblaciones indígenas de Gran Canaria

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  • Su estudio carpológico y arqueoentomológico sobre las cuevas-granero excavadas en riscos de la isla se presenta en la Casa de Colón el día 17 de junio, a las 19:00 horas

Las Palmas de Gran Canaria, 15 de junio de 2026.- Con el trabajo titulado ‘Estudio carpológico y arqueoentomológico de los graneros colectivos de Gran Canaria (siglos V-XV de nuestra era). Aportaciones al estudio del almacenamiento de alimentos’, ganó el historiador aruquense Pedro Henríquez Valido en 2024 el Premio de Investigación Viera y Clavijo de Humanidades que convoca cada dos años la Casa de Colón. El mencionado estudio, que acaba de ser publicado por el Departamento de Ediciones de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario, se presenta el día 17 de junio, a las 19:00 horas, en la Casa de Colón, para explicarnos uno de los sistemas de almacenamiento más singulares y mejor conservados del ámbito atlántico: las cuevas-granero excavadas en riscos por las poblaciones indígenas de Gran Canaria, anteriores a la conquista castellana.

Henríquez, que en la actualidad es investigador posdoctoral Juan de la Cierva en la Universidad de Alcalá, analiza y profundiza en su trabajo estructurado en siete capítulos en las formas de conservación de los recursos vegetales y en los mecanismos sociales que hicieron posible su gestión en un territorio insular preindustrial. Almacenar alimentos ha sido una práctica fundamental en la historia humana durante miles de años, aunque las evidencias materiales de estas actividades no siempre resultan fácilmente identificables en el registro arqueológico.

La obra integra el estudio de restos vegetales y evidencias entomológicas para reconocer qué productos se almacenaban, cómo se adaptaban las estrategias de conservación a cada tipo de cultivo y qué insectos afectaron al ensilado a lo largo del tiempo. Mediante la combinación de carpología y arqueoentomología, el autor examina la duración del almacenamiento, las prácticas de uso, limpieza y reutilización de estos espacios, además de aportar una tipología en base a su arquitectura. Desde una perspectiva diacrónica, el libro incorpora nuevas claves para comprender la circulación de los productos y la organización social de las comunidades indígenas de Gran Canaria.

Semillas e insectos

Según expone en la introducción Henríquez, asegurar la cosecha debió convertirse en una especie de axioma en la vida cotidiana de las poblaciones indígenas, por lo que comprender las formas en las que se guardaba la producción puede servir para entender cómo se desarrolló esta cultura a lo largo del tiempo. “En este trabajo se aborda como principal objeto de estudio las estructuras de almacenamiento excavadas por la población canaria en las paredes de riscos y acantilados. Su excelente estado de conservación permite observar muchas de las cuestiones que llevan interesando a quienes investigan sobre la organización social y económica de aquella sociedad”, explica el historiador. Como quiera que estudiar todos los fenómenos ligados a los procesos de almacenamiento se presentaba como una tarea ingente, Pedro Henríquez decidió abordar dos aspectos muy concretos, que tienen una gran relevancia para comprender estos espacios. “Por un lado, el análisis de las semillas, frutos y otros órganos vegetales preservados en este tipo de estructuras particulares. Por otro, el de los insectos que se registran en esos mismos contextos, fundamentalmente como plagas que amenazaban esa deseada conservación”, comenta el autor.

“Así pues, este trabajo de investigación se sustenta dentro de un marco teórico determinado tanto por la Ecología Cultural como por el Materialismo Histórico, que permitirá reconocer las técnicas empleadas durante este proceso agrícola desarrollado por la comunidad indígena grancanaria. Desentrañar sus prácticas de almacenamiento posibilita además la interpretación de su configuración social, pues la forma en que se preservan los bienes producidos por una población es reflejo de cómo funcionan determinados aspectos de la sociedad. En este sentido, se entiende que el ensilado de los productos puede obedecer a cuestiones meramente funcionales (almacenar para la siguiente cosecha), sociales (almacenar para reservar parte de los beneficios del resto de la comunidad) o una combinación de ambas razones”, subraya el historiador.

La trayectoria investigadora de Pedro Henríquez se ha desarrollado principalmente en Canarias y la península ibérica, donde ha analizado las interacciones entre las sociedades humanas y los insectos a partir del estudio de contextos de almacenamiento, domésticos y funerarios. Sus investigaciones abarcan un amplio marco cronológico, desde la Prehistoria reciente hasta periodos históricos, lo que le ha permitido abordar de forma comparativa los cambios en las prácticas de gestión de recursos, los comportamientos mortuorios y los procesos tafonómicos asociados a distintos contextos culturales y ambientales.