- Los avances diagnósticos y terapéuticos, la sala de Hemodinámica, la implantación de nuevas técnicas y el incremento de profesionales han contribuido a reforzar la atención cardiológica del hospital
- La actividad diagnóstica del servicio registró cifras récord a lo largo de 2025, con un total de 8.663 pruebas diagnósticas y terapéuticas, lo que supone un incremento superior al 80 por ciento respecto a 2022
El servicio de Cardiología del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa, adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ha experimentado en los últimos años una importante evolución organizativa y asistencial que lo consolida como un servicio altamente especializado, integrando procedimientos diagnósticos, terapéuticos e intervencionistas que hasta hace pocos años requerían derivación fuera de Lanzarote.
La incorporación progresiva de nuevas prestaciones ha propiciado un notable descenso de los traslados de pacientes a los hospitales de referencia, que se han reducido en un 70 por ciento respecto a 2022.
Durante este periodo, Cardiología ha dejado de ser una sección de Medicina Interna para constituirse como un servicio propio, dotado de capacidad asistencial y resolutiva las 24 horas del día. Esta evolución ha venido acompañada de un importante refuerzo de la plantilla médica y de enfermería, que actualmente cuenta con trece especialistas, trece enfermeras y quince técnicos en cuidados auxiliares de enfermería.
Incremento de la actividad asistencial
El crecimiento del equipo y del equipamiento tecnológico del servicio ha venido acompañado de un notable aumento de la actividad asistencial.
En el ámbito de las consultas, las visitas al especialista han aumentado cerca de un 28 por ciento respecto a 2022. En ese ejercicio se registraron 6.296 consultas, mientras que el pasado año el total de consultas atendidas ascendió a 8.050.
Por su parte, la actividad diagnóstica también registró cifras récord a lo largo del pasado año, cuando se realizaron un total de 8.663 pruebas diagnósticas y terapéuticas, lo que supone un incremento superior al 80 por ciento con respecto a 2022. Por otro lado, la sala de Hemodinámica llevó a cabo en torno a un millar de procedimientos especializados durante 2025.
Asimismo, en este periodo el número de ingresos hospitalarios se ha duplicado hasta alcanzar los 787 pacientes. Paralelamente, el servicio ha logrado reducir la estancia media hospitalaria en un 20 por ciento, situándose en 5,8 días, lo que refleja una mejora en la capacidad resolutiva y en la gestión de los recursos disponibles.
Los hitos de una transformación
El principal hito de esta transformación ha sido la puesta en marcha de la sala de Hemodinámica en septiembre de 2023, una infraestructura de alta tecnología con gran impacto asistencial, que permite realizar procedimientos complejos como cateterismos cardiacos, estudios electrofisiológicos e implantación de marcapasos y desfibriladores.
Este avance ha hecho posible implantar el Código Infarto en el Molina Orosa y garantizar una respuesta inmediata y especializada ante las emergencias coronarias, lo que ha permitido mejorar significativamente la atención a los pacientes con infarto agudo de miocardio.
Asimismo, la incorporación de la resonancia magnética cardiaca en noviembre del año pasado ha supuesto un importante salto cualitativo en la capacidad diagnóstica del centro. Esta técnica de referencia para evaluar la morfología y la función del corazón de forma no invasiva permite estudiar con mayor precisión a pacientes con cardiopatías sin necesidad de desplazarse al hospital de referencia en Gran Canaria ni ser derivados a otros centros especializados.
A estos avances se suma la creación de un espacio específico de telemetría para la monitorización continua de pacientes cardiológicos durante su recuperación tras una intervención, así como la consolidación de nuevos circuitos de coordinación e interconsulta con Atención Primaria, favoreciendo una atención más ágil, accesible y coordinada.
Además, el servicio ha ido incorporando nuevas técnicas y procedimientos, entre los que destaca la implantación del primer marcapasos sin cable en el hospital, una alternativa mínimamente invasiva que supone un avance en el tratamiento de determinados trastornos del ritmo cardíaco.
Esta ampliación de la cartera de servicios hace que, en la actualidad, únicamente se deriven al hospital de referencia aquellos casos de extrema complejidad que requieren cirugía cardiaca, recambios valvulares o trasplantes cardiacos.
Detrás de estos logros, según explica el jefe del servicio, Martín García, se encuentra el trabajo coordinado de un amplio equipo multidisciplinar integrado por profesionales médicos, personal de enfermería, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, celadores y personal de apoyo, cuya implicación ha resultado fundamental para el desarrollo y consolidación del servicio.
El gerente de los Servicios Sanitarios de Lanzarote, Pablo Eguia, destaca que la consolidación del servicio de Cardiología del Hospital Molina Orosa garantiza una atención cardiológica de máxima calidad, resolutiva y altamente especializada para los pacientes de Lanzarote, acercándoles procedimientos diagnósticos y terapéuticos que hasta hace pocos años requerían derivación fuera de la isla.