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Miércoles, 03 Junio 2026 17:33

Juan Luis Calero revela su faceta de pintor con ‘La silla evocadora’ en el Museo Agáldar

- La exposición permanecerá abierta hasta el 28 de junio y forma parte del programa del Festival Artebirgua Literario

El reconocido comunicador Juan Luis Calero Santana ha inaugurado este martes en el Museo Agáldar de Historia de la Ciudad la exposición ‘La silla evocadora’, una muestra que desvela su faceta como pintor y saca a la luz una vertiente creativa que permaneció en el ámbito privado durante su extensa trayectoria en los medios canarios.

En el acto inaugural participaron Carlos Ruiz Moreno, concejal de Museos, y Manuel Díaz García, presidente de la Asociación Poesía Viva de la Atlántida, entidad organizadora del Festival Artebirgua Literario, que incluye esta muestra en su programación cultural, y que permanecerá abierta hasta el 28 de junio.

‘La silla evocadora’ presenta diferentes líneas de trabajo donde conviven el informalismo matérico, el expresionismo abstracto y gestos figurativos, en una propuesta que explora la búsqueda de lo trascendente y las preguntas sobre el ser. La muestra, que se sitúa en la libre frontera que bascula entre lo figurativo y lo abstracto, recoge momentos, silencios y lugares habitados por diversas técnicas pictóricas. La exposición toma su título de uno de los cuadros expuestos y coincide con el nombre de un poemario de Calero que se publicará próximamente.

En sus palabras introductorias, Calero Santana desveló las principales influencias de su obra pictórica, entre ellos Jorge Galindo, pintor contemporáneo que le ayudó a “eliminar el Tribunal Superior de Justicia de la cabeza, romper el molde y ciertas fronteras que uno se pone mentalmente". También mencionó a Abraham Lacalle "para dibujar y pintar el paisaje de colores, con atrevimiento y sin tanta autocensura".

El artista hizo referencia a sus raíces familiares, recordando a su abuelo Bonifacio, “que era pintor sin saberlo. Pintaba las arpilleras que separaban las habitaciones en casa, cerca de la playa de Las Canteras". Calero también evocó a Santiago Santana, el pintor indigenista, sugiriendo que "posiblemente tenga algo en los genes que tenga que ver con esa herencia y esa pasión que siento por la pintura".

Entre sus referencias artísticas, el creador canario citó a Georg Baselitz, Anselm Kiefer, Juan Uslé, y maestros del informalismo español como Rafael Canogar, Millares y Paco Sánchez. "Todos esos pintores son referencias, son como destellos que en determinado momento veo y que algo dentro de ti se mueve y se hace fuerte", explicó Calero.

El simbolismo de la silla: del circo a la poesía

"La silla me evoca el circo, Pinito del Oro", indicó Calero al referirse a la silla como elemento dentro de su obra. "ahí está la clave, en parte, del simbolismo de 'La silla evocadora', porque a través de esta silla hago un viaje nada nostálgico, pero sí la asocio a Pinito del Oro sobre una silla en un trapecio, una artista canaria que los niños y los mayores íbamos a ver al circo".

"Tal vez ahí arrancó esa referencia de la silla como evocación de todo", reflexionó el artista, quien avanzó que esta exposición es "la antesala de un poemario ya terminado, y este cuadro va a ser la portada del poemario que se editará próximamente".

La exposición está acompañada por la música de Domingo Saavedra, quien aporta una banda sonora construida con texturas "en una temporalidad que abre otros itinerarios posibles", según se recoge en el texto curatorial de la muestra. Las notas musicales insinúan una melodía que palidece por momentos, sin perder el latido poético que marca la sincronía de la música con el lenguaje pictórico.

Durante el acto de inauguración Manuel Díaz García realizó una lectura de poemas del poemario ‘Sillas’, de José María Millares Sall, ganador del Premio Tomás Morales de Poesía, completando así esta propuesta que fusiona pintura, poesía y música en un diálogo interdisciplinar característico del Festival Artebirgua Literario, que celebra su décima edición defendiendo que la cultura canaria no es un objeto de museo, sino un acto vivo sobre todo en las zonas rurales más despobladas.